FERNANDO ROCA REY TRIUNFA EN ECUADOR

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21558658_1421822714602898_1395342507534010936_nPor Lorena Calderón – Ecuador 

Con media entrada se celebró la corrida de la alternativa del torero ecuatoriano Hernán Eduardo Tapia, en la que el padrino, el diestro peruano Fernando Roca Rey, resultó el triunfador al indultar un excelente toro de la ganadería de Santa Rosa. El testigo de la ceremonia, el rejoneador Arturo de la Fuente, pudo haber tocado pelo pero falló con los rejones de muerte. Hay que destacar el buen encierro que envió el Dr. José Luis Bruzzone, ganadero de Santa Rosa, pues el que hizo de cuarto, de nombre “Perseguidor”, mereció el honor del indulto por su nobleza y buen son en la embestida. El tercero y sexto fueron aplaudidos en el arrastre.

El toricantano, Hernán Eduardo Tapia, lidió en primer lugar a “Fulminante”, un toro de bonitas hechuras y bravo en el caballo de Hernán Tapia, el varilarguero padre del nuevo matador, que recibió palmas. Luego de brindar al público, Hernán Eduardo Tapia, consiguió instrumentar algunos pases buenos con la derecha, pero el toro se paró pronto, por lo que abrevió la labor. Mató de pinchazo y estocada y saludó desde el tercio. En su segundo, toreó bien a la verónica y en un quite por navarras. Lo recibió valientemente de rodillas, y ya de pie, lo toreó por la derecha, pero el toro se tornó complicado, sobre todo por el lado izquierdo. Buena tanda de derechazos, manoletinas de adorno, para dejar media estocada. Desafortunadamente, demoró con el descabello hasta escuchar dos avisos, sin embargo de lo cual, fue ovacionado luego de su faena.

El peruano, Fernando Roca Rey, debutante 21433257_1421824507936052_8235390477040340746_nen esta plaza, cayó de pie llevándose el favor del público que lo aplaudió desde que se abrió con el capote en buenos lances a la verónica y quites por chicuelinas. Su faena de muleta la inició con doblones toreros, luego vinieron los pases con la mano derecha y el remate de pecho. Intentó también naturales con solvencia y oficio. Se adornó para finiquitar a su enemigo de una estocada hasta la empuñadura que le valió una oreja. En el cuarto fue la apoteosis, un excelente toro, al que lo entendió y lo supo ver desde el principio. Se lució con el capote y galleando por chicuelinas. Comenzó su labor con tandas de mano baja y temple sobre la mano derecha aprovechando la nobleza y recorrido de la res. Faena muy larga con pases de todas las marcas. Adornos y naturales de magnífica factura, el público empezó a pedir el indulto del bravo ejemplar, más pases por los dos pitones hasta que la autoridad de plaza sacó el pañuelo naranja. El toro fue al corral y el diestro paseó el triunfo por el ruedo con las dos orejas y el rabo simbólicos.

El rejoneador, Arturo de la Fuente, se llevó un buen lote que le sirvió para conectar con el público en el toreo a la jineta. En su primero, estuvo muy bien con los rejones de castigo y mejor con las banderillas clavadas en buen sitio. Se adornó con la banderilla corta, la suerte de la rosa y el abanico. Pinchazo y dos rejones de muerte para la vuelta al ruedo. Con el último del festejo, Arturo se lució parando al toro con sus caballos y su buena monta. Clavó banderillas en todo lo alto; se adornó con la rosa y el abanico, pero falló con el rejón de muerte y perdió un posible trofeo. Palmas.

FOTOS: LORENA CALDERÓN P. RESEÑA: Carmen Toledo Ridder.

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